Lanzarote (II): Una de papas arrugás

Pizza_The Italian Job
Pizza de verduras sin mozzarella en el restaurante The Italian Job, en Playa Blanca. La pizza estaba bien y la amabilidad del camarero insuperable

Fuera del hotel, la oferta gastronómica en zonas turísticas como Playa Blanca incluía comida internacional: pizzas  (sin mozzarella), falafel (sin salsas) y hasta un bocadillo de hamburguesa vegana en un restaurante, cuyo nombre no recuerdo, en el paseo marítimo.

En los bares con comida local, como en cualquier otra ciudad española, la carta apta para veganos se limita a parrilladas de verduras, champiñones al ajillo y patatas. Patatas, sí, pero especiales.

Si había algo que quería probar en Canarias, eran sin duda las papas arrugadas (o arrugás), patatas hervidas con piel con agua muy salada que se sirven acompañadas con mojo de dos tipos: el rojo, más picante, y el verde.

A pesar de la sencilla receta, el sabor y el precio varían considerablemente de un lugar a otro. Nada más llegar a la isla del fuego, pude degustar ricas papas arrugadas en la cafetería Playa Blanca, en la Avenida de Papagayo, por 2,50 euros (servidas con pan y las dos salsas), mientras que en el chiringuito más grande de los dos que hay en la bonita playa de Papagayo, la cifra ascendió ¡hasta los 7 euros!, una cantidad más que exagerada. Eso sí, me sentaron de maravilla y las vistas eran inmejorables.

Papas_arrugásPapagayo
Papas arrugás en el chiringuito de la playa de Papagayo

Llegamos al chiringuito después de recorrer la reserva natural protegida a pie, de bañarnos en las movidas aguas de la playa Mujeres y de relajamos en la mansa playa de Papagayo, donde nuestra tranquilidad duró poco: un barco-discoteca con música a todo volumen y con una multitud gritona rompió la magia de la naturaleza. Todavía no he conseguido entenderlo.

En la impresionante isla de La Graciosa, después de pedalear por el desierto islote, comí más papas arrugás y un bocadillo vegetal (sin huevo ni queso) en el primer bar de la Avenida Virgen del Mar, en el pueblo de Caleta de Sebo, justo al lado del embarcadero. Ésta es la única zona en la que podrás encontrar bares y restaurantes, por lo que si optas por alejarte tendrás que ir con provisiones.

Ya en el aeropuerto, en Salidas de la T1, me topé con un pequeño y acogedor local, Camden Food. “Camden es un oasis natural para todos los viajeros que disfrutan de una dieta equilibrada, sin comprometer el sabor”, detalla Aena. Encontré bocadillos vegetarianos y un wrap vegano con hummus, pepino, pimiento rojo, zanahoria y cilantro, que compré para el vuelo, puesto que Vueling todavía no ha tenido en cuenta a sus clientes veganos para elaborar el menú, a pesar de mis continuas sugerencias (¡sí, la de las encuestas soy yo!). ¿Tanto costaría sustituir la mozzarella del panini vegetal por, por ejemplo, berenjenas? Así, el lema Love the way you GREEN tendría más sentido.

No quisiera acabar este largo post sin reproducir dos grafiti que me encontré recorriendo la maravillosa isla de Lanzarote y que vienen ni que pintado a este blog: Otro mundo es posible y ¡Despierta, actúa! 

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