Una menstruación vegana y sostenible

el

Cada mujer utiliza una media de entre 8.000 y 11.000 compresas o tampones durante toda su vida fértil. Son productos desechables prácticos y cómodos de uso generalizado, pero que tienen un gran impacto medioambiental. Muchas mujeres veganas, que además de oponerse a la explotación animal se preocupan por el medio ambiente, han optado por métodos alternativos.

El consumo de productos de higiene femenina de usar y tirar empezó en la primera mitad del siglo XX. Y actualmente son los que dominan el mercado: las compresas son el artículo de protección más utilizado en el mundo, seguidas de los tampones. Las primeras causan un mayor impacto ambiental que los segundos por sus componentes de plástico, ya que tienen un núcleo de celulosa mezclada con polímeros superabsorbentes (SAP). Por su parte, en los tampones, la mayor huella ambiental la deja la fibra de algodón. Además, los residuos de ambos tardan cientos de años en biodegradarse, más si están envueltos en bolsas de plástico, y causan problemas en las redes de tratamiento de aguas residuales si se tiran por el inodoro.

Asimismo, algunas multinacionales con marcas de higiene íntima testan sus productos en animales -ya sea para vender en algunos países en los que dicho requerimiento es obligatorio o por elección empresarial-, unos artículos que también venden en el mercado europeo, a pesar de que en la Unión Europea está prohibida la experimentación animal en el ámbito cosmético desde 2013.

Poco a poco, y a pesar de que la menstruación es un tema tabú, los métodos alternativos ecológicos y veganos se han ido haciendo un hueco gracias sobre todo al boca a boca. Se trata de productos reutilizables que no hay que comprar con regularidad.

La copa menstrual es la alternativa a los productos de higiene femenina convencionales más extendida. Es un recipiente -la más común tiene forma de campana- hecho de látex, silicona o plástico quirúrgico que recoge la sangre sin alterar la flora vaginal. Cuando está llena (tiene el triple de capacidad que los tampones y compresas y de media aguanta unas 8 horas), se quita, se vacía, se limpia y se vuelve a introducir. Puede durar 10 años o incluso más.

“La primera copa menstrual, que estaba hecha de caucho, fue inventada en 1937 por una mujer estadounidense llamada Leona Chalmers. Desafortunadamente para Chalmers, el racionamiento de caucho durante la Segunda Guerra Mundial afectó la producción de su copa menstrual. Quizás adelantada a su tiempo, la idea fue descartada debido al aumento de la popularidad de los productos desechables y la invención del aplicador del tampón”, explica a Bueno y Vegano Lena Koskela, Marketing Manager de Mooncup. Y añade: “El concepto ha ganado una popularidad y un reconocimiento más amplios desde principios de la década de 2000, cuando se inventó la copa menstrual Mooncup. Estamos orgullosos de ser los pioneros de la revolución del período sin plástico. Hoy en día, más de 2 millones de usuarias en todo el mundo prueban y confían en Mooncup”.

Mooncup fue creada en 2002 por Su Hardy y Eileen Green. “Es la primera copa menstrual de silicona blanda de grado médico”, afirma Koskela. “Los tampones absorben un 65% de líquido menstrual y un 35% de su humedad natural. Debido a que la copa menstrual Mooncup no es absorbente, no causa sequedad ni deja fibras. Tiene certificación vegana, no contiene látex, es hipoalergénica y no contiene tintes, perfumes, BPA, ftalatos, plástico, blanqueadores ni toxinas”, dice. Además, los envases son reciclables y no contienen plástico.

“Al elegir una copa menstrual es importante recordar que se usará internamente, por lo que es recomendable escoger una de alta calidad. Si un precio parece demasiado bueno para ser verdad, es probable que la copa sea de baja calidad. También es importante que la marca dé una buena información de uso y un servicio al cliente”, expone Koskela.

Además de las copas menstruales, hay otras alternativas como las compresas de tela -se usan como una desechable, pero en lugar de acabar en la basura, se lavan, se secan y vuelven a estar listas- y las bragas menstruales -llevan incorporadas una zona absorbente que permite la absorción de la sangre-. Cocoro es la primera marca española que ha sacado este tipo de ropa interior absorbente. Son opciones que apuestan por una higiene íntima vegana y sostenible.

Artículo publicado en la revista Bueno y Vegano

Si quieres veganear por el mundo, ¡haz clic aquí!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s