La revolución de la carne vegetal

Parece carne, pero no lo es. Hamburguesas, albóndigas, salchichas y pechugas de no-pollo imitan su olor, sabor, color y textura, pero no tienen ni rastro de ella. La nueva generación de alimentos sustitutos de la carne, desarrollada en laboratorios, está consiguiendo hacerse un hueco en todo tipo de paladares. 

Bocadillo de hamburguesa vegetal.

La carne vegetal no es un nada nuevo. El seitán, hecho a base de gluten de trigo, la carne por excelencia para veganos y vegetarianos, se consume desde el siglo VI en China, especialmente entre los monjes budistas. También en Asia se come desde hace cientos de años el tofu -elaborado con soja, agua y solidificante o coagulante- y el tempeh -alimento fermentado de habas de soja-. Estas alternativas a la carne y sus combinaciones con verduras y cereales, muchas veces en forma de hamburguesas o albóndigas, han sido siempre consumidas por veganos y vegetarianos como fuente de proteína.

Sin embargo, en los últimos años, ha aparecido una nueva oferta que, al contrario de la anterior, busca replicar la apariencia, la jugosidad y el sabor de la carne: pretende conseguir un producto indistinguible destinado a personas que renuncian al sabor de la carne a pesar de que les gusta y para omnívoros que quieren reducir su ingesta de productos de origen animal.

¿De qué está hecha esta falsa carne? Cada marca tiene sus trucos, pero en líneas generales suele estar elaborada con proteínas de origen vegetal provenientes de legumbres como los guisantes o la soja, o cereales como el arroz. A éstas se les añaden carbohidratos -como almidón de patata o derivados de fibras vegetales- para conseguir la textura; grasas como aceite de coco, de girasol o de colza, o manteca de cacao; y minerales y colorantes como extracto de jugo de remolacha.

El mercado de la carne vegetal

Detrás de estos logrados productos destacan dos compañías estadounidenses con sede en California y con vínculos con la industria tecnológica: Beyond Meat y Impossible Foods, creadas en 2009 y 2011, respectivamente.

“Al cambiar la carne de origen animal por la vegetal, podemos abordar cuatro problemas mundiales crecientes: la salud humana, el cambio climático, la limitación de los recursos naturales y el bienestar de los animales”. Esta es la misión de Beyond Meat, una compañía pionera, fundada por el emprendedor Ethan Brown. Pese al escepticismo inicial de su propuesta, hoy sus productos son todo un éxito.  

En Impossible Foods, fundada por el profesor de bioquímica de Stanford Patrick O. Brown, han analizado a nivel molecular qué es lo que hace que la carne sepa a carne y han encontrado que es el hemo, que también se encuentra en las plantas, como las leguminosas. La empresa utiliza levaduras genéticamente modificadas para fabricar la la leghemoglobina de soja que al descomponerse libera proteínas del grupo hemo. Además, utilizan aceite de coco y vegetales.

Las propuestas de Beyond Meat y Impossible Foods cuestionan el modelo de ganadería actual que causa sufrimiento a cientos de millones de animales, y que tiene un impacto negativo para la salud humana y el medio ambiente. La oferta de estas empresas no sólo busca cubrir el nicho de mercado de personas veganas y vegetarianas, sino competir directamente con la industria cárnica.  

¡Sí, seguro que también estáis pensando en Heura, de la empresa española Foods for Tomorrow! No paran de cosechar éxitos con diferentes productos que reproducen las propiedades, la textura y el sabor de la carne, pero sin llevar carne. Unos imitan el sabor del pollo -en forma de bocados, tacos o tiras- y otros de la ternera -hamburguesas y albóndigas-.

Ante la buena aceptación y la creciente popularidad de este tipo de carne vegetal, cada vez más más compañías se suman a producirlas: grandes empresas cárnicas como Tyson Foods, Cargill y Campofrío y cadenas de supermercados como Lidl han creado sus propias versiones de carne vegetal. Incluso multinacionales de comida rápida se apuntan a la tendencia: Burger King ofrece en sus establecimientos la Impossible Whopper, la hamburguesa sin carne que sabe a carne de Impossible Foods.

El mercado mundial de carne vegetal pasará de 3.600 millones de dólares estadounidenses en 2020 a 4.200 millones en 2021, según un informe de MarketsandMarkets. Esta subida es consecuencia de las crecientes preocupaciones de salud, el aumento del número de enfermedades transmitidas por animales y la mayor demanda de etiquetas limpias y productos naturales, en parte consecuencia del coronavirus.

De hecho, la irrupción del coronavirus ha aumentado la demanda de productos de carne vegetal: en Estados Unidos, las ventas incrementaron un 264% durante marzo y abril, según un informe de Nielsen que recoge Bloomberg.

“Este es un momento de hipercrecimiento. Estamos haciendo todo lo que podemos para obtener la mayor participación de mercado posible”, afirmaba el CEO de Beyond Meat, Ethan Brown, en una entrevista en el canal estadounidense CNBC. La compañía pretende abrir instalaciones de producción en Asia en 2020 para entrar en el mercado chino. Y también tiene los ojos puestos en Europa: a finales de año producirá sus hamburguesas y salchichas en los Países Bajos para tener una mejor distribución en Europa, Medio Oriente y África, según publica Vegconomist. El futuro de la alimentación a la conquista del mundo.

Una versión de este artículo ha sido publicado en la revista Bueno y Vegano

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