¿Qué es un santuario de animales?

Los santuarios de animales son remansos de paz: son espacios seguros en la naturaleza donde los animales que han sido rescatados, sobre todo de explotaciones ganaderas, pueden ser y vivir. “El santuario me quita y me da la vida. Mi vida ahora es muy difícil, pero a la vez es muy feliz”, explica a Bueno y Vegano Josetxo Sagarra Peréz de Obanos, quien está detrás del Santuario Corazón Verde, ubicado en Navarra desde finales de 2016.

Ramón, habitante del Santuario Corazón Verde | Foto: Santuario Corazón Verde

Josetxo vendió todo lo que tenía para comprar el terreno en el que hoy vive con los animales. Y lo hizo tras 12 años duros de activismo. “Tras varias experiencias traumáticas -incluidas agresiones físicas-, me di cuenta de que sentía odio y rencor hacia el ser humano. Decidí que no podía seguir viviendo en modo hostil, sin ser feliz y sin conseguir gran cosa. Quise positivar esa lucha a favor de los derechos de los animales y me lancé con el santuario”.

El día a día en el Santuario Corazón Verde

“Me levanto con la llegada del sol, saco a los animales, les pongo comida y compruebo que están bien. Después dedico entre unas 3 y 4 horas a limpiar las zonas comunes”, cuenta. “Otros días toca veterinario, y también voy a por donaciones de pienso y otros alimentos. Ya por la tarde trabajamos en contestar mails, planificar las redes sociales, las visitas escolares y las jornadas de voluntariado de los domingos -en las que participan unas 300 personas-, también trabajo en un gimnasio. Antes de que caiga el sol, guardo a los animales, les doy comida y compruebo que todo esté bien”.  

Ese es el día a día de Josetxo, siempre y cuando no hay rescates. Tan solo en los últimos 13 días ha salvado a 23 animales. Ahora viven juntos en el santuario unos 90, entre burros, cabras, ovejas, gallinas, patos, avestruces, cerdos, perros, gatos, ocas y conejos. Como Cristian, un cabrito salvado in extremis de un ritual de santería cubana; Pascualina, una oca utilizada en una cabalgata de Olentzero que se escondió asustada debajo de un coche; y Rosi, una cerdita de una explotación ganadera abandonada con tan solo una semana de vida.

Además de cuidarlos, en Santuario Corazón Verde dan importancia a la visibilización y a la concienciación sobre los derechos de los animales.  Por eso, disponen de un hospedaje, organizan charlas en institutos, visitas escolares y un campamento de verano para los más pequeños. Eso sí, “respetando siempre el espacio de los habitantes”, afirma Josetxu.

Santuarios, protectoras y refugios

Como Santuario Corazón Verde, existen otros santuarios en España que hacen una gran labor por los animales. Es el caso, por ejemplo, del Santuario Gaia (Girona), El Hogar Animal Sanctuary (Barcelona) y Santuario Vegan (Madrid). Crear y mantener un santuario de animales es toda una carrera de obstáculos. Para empezar porque no existe una normativa específica y, por tanto, tienen que registrarse como explotaciones ganaderas extensivas y seguir unas reglas que no se ajustan a sus necesidades. Por ejemplo, tienen que demostrar el origen de los animales, que éstos cumplan ciertos requisitos sanitarios para el consumo humano y ponerles el crotal para identificarlos. Además, en muchos casos, tienen problemas con cazadores que acuden a las zonas cercanas.

Los santuarios no dan animales en adopción, a diferencia de protectoras y refugios. Si bien, en algunos de estos últimos también rescatan y cuidan de animales considerados de granja. Es el caso de la Protectora de Caballos Ade, quien en el año 2001 abrió las puertas a caballos y a animales de granja maltratados, abandonados y olvidados hasta entonces por el resto de las entidades protectoras, más centradas en perros y gatos.

“La primera vez que fui al refugio no sabía exactamente adónde iba. Vi un paraíso, compuesto por unas personas -Leonor, Enrique y Aldo- que transmitían paz y tranquilidad, y caballos, burros, perros, cerdos, gallos…”, explica Javier López Morán, voluntario de la asociación desde hace unos 5 años y Community Manager.

Actualmente, la protectora cuenta con dos refugios en Cataluña en los que viven unos 200 animales. “Aconsejo a la gente que vaya a protectoras y refugios. Verán que los animales son como ellos, que tienen sentimientos y emociones”, afirma. Y añade: “Los caballos no dejan de ser como perros: está el que viene y te saluda, y el que pasa de ti; después está la vaca Catalina que te come a besos; Burrisol, un burro súper cariñoso; Rigodón, el perro que susurra a los caballos y sigue a los humanos; Babe, un cerdo más grande que una furgoneta que se desploma para que lo acaricies… Conocer estos refugios y a los animales me ha cambiado la vida”.

Este artículo ha sido publicado en la revista Bueno y Vegano

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